ESCUELA PRESENCIAL – ESCUELA ONLINE
Desde el primer día en el que ser humano nace, se convierte en receptor de información.
A medida que vamos creciendo esta información tiene la capacidad de crear diferentes roles de conduzca en nosotros. Disfrazándose de diferentes formas: educación, creencias religiosas, ideología política, mareas sociales, etc. Paso a paso, día a día, sin darnos cuenta terminamos por desempeñar un papel ajeno a nuestra verdadera naturaleza. Alejados de nuestra auténtica esencia.
Vivimos inmersos en nuestro holograma. Es una proyección ficticia de nuestra propia esencia. No refleja lo que en realidad somos. Lo que podemos llegar a ser, lo que podemos hacer con nuestras vidas. Somos personas que no tenemos las riendas de nuestro destino.
La manera más clara de saber si vivimos dentro del holograma es responder algunas preguntas. Debemos comprobar la familiaridad con las respuestas.

Son miles las acciones a lo largo del día que nos descubren la constante permanencia en nuestro particular holograma. Algunas personas se sienten felices habitándolo. Se llegan a ofender ante la posibilidad de que alguien les haga ver que eso es así.
Los taoístas decimos: una vez la taza está llena, debemos vaciarla.
Este es un paso necesario. Es esencial para todas aquellas personas que se interesan por el taoísmo y la longevidad inmersa en él. Muchos de los trabajos y técnicas taoístas están enfocados hacía el reconocimiento y la disipación de estos roles. Para nosotros, lo importante reside en la solidaridad, el amor, y la libertad interior. Debemos expresarnos sin tabúes, reglas, o castraciones mentales.
Os invito a que analicéis vuestra vida, su sentido y dirección. A tomar conciencia de vuestros patrones mentales y sus raíces. Por último, os invito a realizar una observación de las críticas que expresas en tu día a día. Haz una observación detallada del por qué surgen. También, revisa qué objetivo buscan.
Es una de las maneras más efectivas para ir saliendo del holograma.
Para finalizar recuerda que nuestro organismo está compuesto en un 65% por agua. Cuando nos asomamos en un estanque, ¿qué vemos?… nada más que nuestro propio reflejo. Por esta analogía, será fácil llegar a la conclusión. Todo aquello que nos desagrada de los demás simplemente es un reflejo nuestro generado en otra persona. Ocurre al igual que en el estanque.
Si empezamos a analizar la raíz de nuestras críticas, descubriremos en qué aspecto de nuestras vidas están actuando. Muy posiblemente, llegaremos al entendimiento profundo de nuestros actos. Pudiendo tener la capacidad de entender el motivo. Del por qué intentamos llevar a cabo manipulaciones en la vida de los demás.
Por ello algunos psicólogos modernos, al espacio existente entre nuestro holograma y nuestra verdadera identidad lo han denominado: la sombra. Porque todo inconsciente, emite una sombra.

Cuando conseguimos descubrir “la sombra” en nuestro interior, su origen y cómo nos manipula, comenzamos a aplicar luz. Antes, allí solo había oscuridad. A este proceso los budistas lo llaman alcanzar la Iluminación mientras que nosotros lo denominamos obtener Sabiduría. Siendo la Inmortalidad la quinta esencia de esa sabiduría.
Tenemos esta posibilidad en nuestras manos, depende de nuestra búsqueda, nuestra iniciativa en este Camino que denominamos vida.
El proceso puede ser largo y doloroso, a nadie le gusta descubrir su propia sombra. Por ello se hace indispensable la asistencia de un maestro que haya descubierto sus sombras. Una persona sabia puede aconsejarnos adecuadamente. Puede poner luz donde para nosotros ni si quiera existía oscuridad. Ante todo, puede alentarnos a seguir cada vez que desfallezcamos.
Después de todos estos procesos, cambios y transformaciones, empezaremos a ser más conscientes. Prestaremos más atención a las palabras que salen por nuestra boca. Hablando solamente cuando sea constructivo y necesario. Siendo entonces cuándo se obtiene la comprensión de la máxima taoísta: el silencio es oro.
Un saludo.
Juanjo Estrella – 16ª Generación Wudang San Feng Pai